dijous, 7 de febrer del 2008

Otro comentario divino

Ya que este foro lo construimos como un esfuerzo colectivo para encontrar la verdad, voy a contestar al Cram-mensaje, no desde el ánimo de la crítica para ver "quien tiene la razón", sino al contrario, usando la capacidad de razonamiento como instrumento para llegar a la verdad, y en base a la información reveladora de Cram.
La principal razón de mi discordia, es en la idea de Dios que nos propone don Cram (yo escribo a los dos en mayúscula, de manera deliberada también). Seguramente, hay tantas ideas de Dios como personas. La mía, es que Dios no es un ser aislado que vive no-sé-dónde y que se dedica a "desfacer entuertos". Mi idea de Dios, es que Dios es el universo mismo. Dios son los quarks, los átomos y las moléculas que nos conforman. Dios está en la lechuga que va en mi ensalada, en el edredón que me cubre e incluso en mi interior. Es decir, mi idea de Dios no es la de un ser que contradice las leyes de la física, o de la selección natural, sino que Dios es esas leyes. ¿Cómo explicamos, si no, que Dios sea un ser omnipotente y omnipresente?
Eso me deja, claro está, en la negación de que exista lo sobrenatural y, por tanto, en completa sintonía con Cram en cuanto a ideas, aunque yo llame Dios a lo que el llama azar y leyes de la ciencia. Como mucho, lo que hoy algunos llaman sobrenatural, sería solamente aquello que todavía no conocemos. Hawking propuso hace poco (aunque todavía no lo ha podido demostrar) una idea revolucionaria sobre la paradoja de la información, según la cual un agujero negro desemboca en otro universo, por lo que la información no se perdería, como se creía antes, lo que suponía un claro revés a los principios termodinámicos. La existencia de múltiples universos era, hasta hace poco, algo perteneciente a lo sobrenatural.
Seguramente que Cram no compartirá mi opinión en mi próxima aserción , y es que de la misma manera que la existencia de varios universos se negaba hasta que Hawkins propusiera su idea, la vida después de la muerte y otras ideas "supernaturales" también podrían ser reales. ¿Y cómo puede ser eso verdad? Todo parte de mi idea de Dios, de que Dios son los quarks, los átomos y/o esa partícula diminuta que en realidad sea indivisible. Es cierto que mi cuerpo morirá, y que los microbios "me reciclarán", y luego mineraliazarán nutrientes que se incorporarán a un árbol, y así sucesivamente. Por lo que lo único que desaparece es mi cuerpo y mi "conciencia del yo", o mi ego. Sin embargo, como Dios está en mí y, en cierta manera, yo también soy Dios, lo que hoy me constituye se perpetuará para siempre. Dicho de otra forma, es la conciencia del yo lo que es una construcción de mi mente, mientras que Dios es lo que realmente existe. Yo sólo soy un ser efímero, como un susurro en el viento. Pero mi esencia real, que ahora mismo me resulta oculta por estar encadenado a mi "conciencia del yo", permanecerá. Con ello, no estoy diciendo que yo no exista, evidentemente, yo sí que existo. Pero yo, por mí mismo, no soy nada y me iré dentro de unos cuantos años (muchos, espero), sólo lo divino que hay en mí permanecerá y existirá para siempre, y eso me hace inmortal.
¿Cuál es el sentido de mi vida, entonces, si yo no soy nada? Seguramente, es deshacerme en vida de ese ego asqueroso, y dejar aflorar la divinidad que hay en mí. Ya que ese ego es, precisamente, la causa de todos nuestros problemas: que si este trabajo no me gusta, que si quiero tener una mujer pero no encuentro y, como no, con sus ansias de poder es la razón por la que hay guerras.
No sé si tiene mucho sentido lo que acabo de escribir. De momento, este blog está excediendo mis expectativas, ya que empecé con una idea en la cabeza, pero las últimas palabras son de una idea que se ha desarrollado mientras escribía. Ello tiene la clara contrapartida que mi hipótesis no está elaborada firmemente y, seguramente, no está escrita de manera coherente. Ya me diréis si no se entiende.

1 comentari:

Marc ha dit...

A la creença en radiacions i partícules tu en dius "Déu", res més lluny del què la resta del món entén per Déu, i, per lo tant, la negació de la seva existència. M'agrada, perquè en el fons pensem el mateix