dimarts, 5 de febrer del 2008

El lenguaje y los sueños

El lenguaje,¿es superfluo? ¿es necesario? y entonces ¿ para qué? ¿es en su campo suficiente?. Como no tengo bastante con darle vueltas a todo lo que me rodea decido –siempre sin voluntad verdadera- darle vueltas a la herramienta de dar vueltas. Resulta curioso que los bonobos y chimpancés no hablen aunque sólo se diferencien genéticamente de los humanos en un 1,6 %. Con ello nuestros primos parecen “decirnos” que hablar es superfluo, pero es demasiado simple para ser verdad. Puesto que las personas nos pasamos tanto rato hablándonos como los bonobos despiojándose (además, el 75 % de las conversaciones humanas tratan sobre humanos) podemos pensar que el lenguaje es para nosotros lo que los piojos para los bonobos: una manera de fortalecer las relaciones sociales. Con esta lógica de estar por casa podríamos concluir que la principal función del lenguaje es fortalecer las relaciones sociales, pero de nuevo sería demasiado fácil y una gilipollez. Si abrimos bien los ojos veremos que, por mucho que la sabiduría popular diga que “hablando se entiende la gente”, cada vez resulta más difícil mantener las relaciones, sobre todo las institucionales, y eso que nos pasamos el día cotilleando. Debemos recordar que el lenguaje, como rasgo diferencial entre los primeros humanes, sirvió para aumentar las eficiencia y eficacia en las actividades fundamentales (caza, pesca, recolección de frutos, …), y por lo tanto nos favoreció (descendemos de unos pocos) ante la implacable selección natural; en ese contexto el lenguaje tiene una función tecnológica. Desde entonces el interés se han complicado lo suficiente para que el lenguaje no consiga explicar todo lo que nos rodea o no con el rigor necesario, así como tampoco logra mejorar las relaciones sociales ni expresar nuestros sentimientos más íntimos. Por todo ello creo concluir que el lenguaje es un desastre, porque se atreve con todo y no puede con nada, aunque las jerarquías, casi sin saberlo, quieran demostrarnos lo contrario. Pensándolo bien me alegro de que así sea, porque mientras el lenguaje fracase tendremos besos, caricias, abrazos, risas, miradas, arte y sueños.